Esto fue una prueba que hice para una visita que tuve el fin de semana y como iba improvisando sobre la marcha no hice fotos del paso a paso, pero son muy fáciles de hacer y como han quedado bien quería subir la receta.
Ingredientes (20 bombones aprox):
- 100 gr de queso de untar.
- 50 ml de nata (si es para montar mejor).
- 4/5 cucharadas de dulce de membrillo.
- 2 hojas de gelatina.
- Un poquito de agua.
Preparación:
1. En un cazo, ponemos a calentar el membrillo con un poco de agua para que se quede más cremoso. Cuando este a punto de comenzar a hervir lo retiramos del fuego y le incorporamos una hoja de gelatina (previamente hidratada en agua fría) removiendo bien para integrarla.
2. Dejamos templar y vertemos en moldes para bombones (o hieleras) cubriendo más o menos 1/3 del hueco.
3. Metemos en el congelador durante una hora.
4. Cuando el membrillo esté congelado preparamos la capa siguiente. En un cazo calentamos el queso de untar y la nata removiendo constantemente para que no se nos pegue. Al igual que antes, cuando esté a punto de empezar a hervir retiramos del fuego y añadimos la gelatina (previamente hidratada) y removemos.
5. Dejamos templar, unos 5 minutos para que no empiece a cuajarse.
6. Sacamos los moldes del congelador (si hemos usado más de uno mejor sacarlos de uno en uno) y vamos llenándolos con la mezcla del queso hasta arriba del todo (luego alisamos con una espátula o la parte lisa de un cuchillo). Esta parte hay que hacerla lo más deprisa posible porque el membrillo se descongela muy rápido.
7. Metemos otra vez los moles en el congelador y los dejamos ahí. Los sacamos unas horas antes de servirlos. A mí me gusta más como quedan descongelados en la nevera pero si tenemos prisa se descongelan bien (y antes) a temperatura ambiente.
NOTAS:
- Sueltan un poco de agua de la gelatina al descongelar por lo que es mejor cambiarlos de plato antes de servirlos.
- Quedan muy cremosos, así que hay que tener cuidado si los cogemos con la mano pero con un cuchillo se cogen sin problemas y además así ¡se pueden untar!
miércoles, 10 de diciembre de 2014
viernes, 28 de noviembre de 2014
Croquetas de cebolla, champiñón y jamón (sin leche).
A mi novio le encantan las croquetas y me gusta ir probando diferentes formas de hacerlas para ver si consigo unas que no sólo estén ricas, sino que sean de esas de: "j****r que buenas están". Estas están buenas y para un día que no tienes leche o para alguien que no puede tomar leche son una solución, pero aún no son las croquetas perfectas.
Si cambias el jamón por otra verdura, como por ejemplo calabacín, son una buena receta vegana si no nos gusta el regustillo que deja la leche de soja u otras leches vegetales.
Ingredientes:
- 3 cucharadas de harina.
- 2-3 vasos de caldo de verduras.
- 75 gr de jamón en daditos.
- 4 champiñones grandecitos.
- 1/2 cebolla.
- Aceite de oliva.
- Sal.
- Nuez moscada.
- 1 huevo (opcional).
- Pan rallado.
Preparación:
1. Pochamos la cebolla con el champiñón en una sartén hasta que estén dorados, escurrimos y reservamos en un plato junto con el jamón.
2. Tostamos un poco la harina en el mismo aceite en el que hemos preparado el relleno.
3. Ahora vamos incorporando el caldo para hacer la bechamel, la cantidad de caldo variará en función de si te gusta una bechamel más ligera o más espesa. El caldo en este caso lo hice específicamente para la bechamel con pieles de verduras.
4. Cuando tengamos la bechamel con la textura a nuestro gusto le incorporamos el sofrito y el jamón y añadimos sal y nuez moscada (sin pasarnos que el jamón ya suele salarlas bastante).
5. Vertemos la pasta resultante en una fuente y dejamos enfriar para poder moldearlas.
6. Después de que haya enfriado lo suficiente, las pasamos por huevo y por pan rallado y le damos la forma que más nos guste (a mí me gustan redondas como podéis ver). También podemos prescindir del huevo y pasarlas por pan rallado directamente. Freímos en aceite muy caliente y... ¡a comer!
jueves, 20 de noviembre de 2014
Minipizzas ¡¡sin horno!!
Después de unos días de caos, caos y más caos por fin he podido hacer una receta que tenía ganas de probar, pizzas sin horno, hechas en sartén. Como mis sartenes no son especialmente grandes me parecía buena idea hacer "minipizzas" aunque no me salieron tan mini... Eso sí, estaban muy ricas.
Ingredientes (8 minipizzas):
Para la masa:
- 150 gr de harina "normal".
- 50 gr de harina de fuerza.
- 2 cucharaditas de levadura en polvo.
- 2 cucharadas de aceite de oliva.
- 1 vaso de agua.
- Sal.
- Harina para amasar (bastante).
Para el "relleno":
- Medio calabacín no muy grande.
- 5/6 champiñones.
- Tomate frito.
- Queso de cabra.
- Queso rallado (del que más nos guste).
- Jamón york/bacon.
- Media cebolla pequeña.
Preparación:
Bases:
1. Colocamos todos los ingredientes secos en un bol (harina, sal y levadura). Y le añadimos en el centro, el agua y el aceite de oliva.
2. Mezclamos bien todo, primero con una cuchara o espátula y luego, cuando ya se pueda manejar con las manos, lo pasamos a una superficie enharinada y amasamos. La masa irá absorbiendo harina por lo que deberemos enharinar la superficie con frecuencia hasta que la masa deje de pegarse pero esté elástica. En este punto hacemos una bola con la masa.
3. Humedecemos un poco la masa con las manos y la tapamos con un paño.
4. Dejamos reposar mínimo 1 hora.
5. Una vez haya reposado la destapamos y la dividimos el bolitas. Vamos aplastando estas bolitas para darles forma de pizza. Yo no tengo rodillo así que no quedaron muy redondas.
6. Ya tenemos las bases listas para empezar a cocerlas. Les untamos una de las caras con un poquito de aceite de oliva para que no se peguen y las ponemos en una sartén caliente y tapada.
7. Cuando la base empiece a estar crujiente y veamos que tiene un color más tostado estarán listas para ponerle encima lo que hayamos decidido.
El "relleno":
1. Troceamos el calabacín y los champiñones y los salteamos un poco en la sartén por separado. Yo el calabacín lo hice en laminitas porque me parece que luego queda más bonito.
2. Mientras se saltean podemos ir cortando un poco de cebolla en tiras finas.
3. Ahora sólo queda montarlas. Yo puse: en unas el queso de cabra con el calabacín por encima y unas tiritas de cebolla cruda; y en las otras un poco de tomate frito, el queso rallado con el champiñón y el jamón york.
4. Para terminarlas podemos, o ponerlas en la sartén donde estamos haciendo las bases a fuego bajo hasta que se derrita el queso (esto sólo si podemos ponerle las cosas mientras se terminan de hacer las bases), o, como hice yo, montarlas con las bases ya hechas y darles un golpe de microondas para que se derrita el queso (30 segundos aprox.)
Nunca había probado a hacer masas sin horno y me gustó mucho como quedaron. También me daba miedo que, al meterlas al microondas, la masa quedara babosa pero quedó bien. Es mejor si podéis hacerlas en la sartén e incorporarle los ingredientes al final de la cocción de la masa, yo opté por el microondas porque tuve que esperar un poco para comerlas y preferí darles el calor justo antes de tomarlas.
Ingredientes (8 minipizzas):
Para la masa:
- 150 gr de harina "normal".
- 50 gr de harina de fuerza.
- 2 cucharaditas de levadura en polvo.
- 2 cucharadas de aceite de oliva.
- 1 vaso de agua.
- Sal.
- Harina para amasar (bastante).
Para el "relleno":
- Medio calabacín no muy grande.
- 5/6 champiñones.
- Tomate frito.
- Queso de cabra.
- Queso rallado (del que más nos guste).
- Jamón york/bacon.
- Media cebolla pequeña.
Preparación:
Bases:
1. Colocamos todos los ingredientes secos en un bol (harina, sal y levadura). Y le añadimos en el centro, el agua y el aceite de oliva.
2. Mezclamos bien todo, primero con una cuchara o espátula y luego, cuando ya se pueda manejar con las manos, lo pasamos a una superficie enharinada y amasamos. La masa irá absorbiendo harina por lo que deberemos enharinar la superficie con frecuencia hasta que la masa deje de pegarse pero esté elástica. En este punto hacemos una bola con la masa.
3. Humedecemos un poco la masa con las manos y la tapamos con un paño.
4. Dejamos reposar mínimo 1 hora.
5. Una vez haya reposado la destapamos y la dividimos el bolitas. Vamos aplastando estas bolitas para darles forma de pizza. Yo no tengo rodillo así que no quedaron muy redondas.
6. Ya tenemos las bases listas para empezar a cocerlas. Les untamos una de las caras con un poquito de aceite de oliva para que no se peguen y las ponemos en una sartén caliente y tapada.
7. Cuando la base empiece a estar crujiente y veamos que tiene un color más tostado estarán listas para ponerle encima lo que hayamos decidido.
El "relleno":
1. Troceamos el calabacín y los champiñones y los salteamos un poco en la sartén por separado. Yo el calabacín lo hice en laminitas porque me parece que luego queda más bonito.
2. Mientras se saltean podemos ir cortando un poco de cebolla en tiras finas.
3. Ahora sólo queda montarlas. Yo puse: en unas el queso de cabra con el calabacín por encima y unas tiritas de cebolla cruda; y en las otras un poco de tomate frito, el queso rallado con el champiñón y el jamón york.
4. Para terminarlas podemos, o ponerlas en la sartén donde estamos haciendo las bases a fuego bajo hasta que se derrita el queso (esto sólo si podemos ponerle las cosas mientras se terminan de hacer las bases), o, como hice yo, montarlas con las bases ya hechas y darles un golpe de microondas para que se derrita el queso (30 segundos aprox.)
Nunca había probado a hacer masas sin horno y me gustó mucho como quedaron. También me daba miedo que, al meterlas al microondas, la masa quedara babosa pero quedó bien. Es mejor si podéis hacerlas en la sartén e incorporarle los ingredientes al final de la cocción de la masa, yo opté por el microondas porque tuve que esperar un poco para comerlas y preferí darles el calor justo antes de tomarlas.
jueves, 30 de octubre de 2014
Taller de repostería sin horno
El fin de semana pasado recibí una invitación para ir a un Taller de repostería sin horno, y como este va a ser mi segundo año sin horno en casa no me lo podía perder.
Para hacerlo completamente irresistible, además de ser de repostería, incorporaba a las recetas productos de Comercio Justo y nos explicaron las alternativas y propiedades de diferentes tipos de endulzantes como alternativa al azúcar blanco.
El taller lo organizaba Setem (http://www.setem.org/site/es/federacion), en su sede de Madrid, c/ Gaztambide, 50, y lo impartía Marta de Little Noa (https://www.facebook.com/pages/Little-Noa/392069027568052?fref=ts). En Setem, aparte de comprar productos de Comercio Justo de toda clase también podéis informaros de todos los proyectos y campañas que llevan a cabo.
Durante el taller, que duró unas 3 horas y media, hicimos tres recetas que estaban deliciosas. Marta explica muy bien y da gusto aprender con esa facilidad nuevas técnicas y mezclas.
La primera receta fue una tarta de queso hecha con panela (una variedad de azúcar de caña), la verdad es que la panela le da un toque a la tarta que no podríamos conseguir con ningún otro producto, parecido al caramelo pero menos empalagoso. Estoy deseando hacerla para alguna celebración familiar.
La segunda fue una mousse de capuccino que engancharía incluso a lo menos cafeteros, muy cremosa y suave. Además la idea de presentación, con un poco de nata montada encima, le da el aspecto de un capuccino normal y corriente. Una forma muy elegante de terminar una comida especial.
La última receta fue la que más me sorprendió, hicimos unas trufas de anacardo, coco y chocolate, aunque su realización no era especialmente complicada, nunca había visto la técnica ya que no llevaban leche, ni nata, ni ningún lácteo, sino que utilizamos sirope de ágave, lo que las hace aptas también para veganos. Aunque a mí el coco rallado no me gusta especialmente, la verdad es que el contraste que le aporta al chocolate (ya que la receta llevaba chocolate amargo) es muy rico y están buenísimas. Esta receta me pareció perfecta para llevar cuando voy de visita porque aguantan muy bien fuera de la nevera.
Así que 100% recomendables las recetas de Marta, no dudéis en seguirla en su Facebook, ya que imparte diferentes tipos de talleres.
Nuestros postres no quedaron tan elegantes como los suyos pero estaban riquísimos. Con la práctica seguro que conseguimos que sean igual de bonitos.
Para hacerlo completamente irresistible, además de ser de repostería, incorporaba a las recetas productos de Comercio Justo y nos explicaron las alternativas y propiedades de diferentes tipos de endulzantes como alternativa al azúcar blanco.
El taller lo organizaba Setem (http://www.setem.org/site/es/federacion), en su sede de Madrid, c/ Gaztambide, 50, y lo impartía Marta de Little Noa (https://www.facebook.com/pages/Little-Noa/392069027568052?fref=ts). En Setem, aparte de comprar productos de Comercio Justo de toda clase también podéis informaros de todos los proyectos y campañas que llevan a cabo.
Durante el taller, que duró unas 3 horas y media, hicimos tres recetas que estaban deliciosas. Marta explica muy bien y da gusto aprender con esa facilidad nuevas técnicas y mezclas.
La primera receta fue una tarta de queso hecha con panela (una variedad de azúcar de caña), la verdad es que la panela le da un toque a la tarta que no podríamos conseguir con ningún otro producto, parecido al caramelo pero menos empalagoso. Estoy deseando hacerla para alguna celebración familiar.
La segunda fue una mousse de capuccino que engancharía incluso a lo menos cafeteros, muy cremosa y suave. Además la idea de presentación, con un poco de nata montada encima, le da el aspecto de un capuccino normal y corriente. Una forma muy elegante de terminar una comida especial.
La última receta fue la que más me sorprendió, hicimos unas trufas de anacardo, coco y chocolate, aunque su realización no era especialmente complicada, nunca había visto la técnica ya que no llevaban leche, ni nata, ni ningún lácteo, sino que utilizamos sirope de ágave, lo que las hace aptas también para veganos. Aunque a mí el coco rallado no me gusta especialmente, la verdad es que el contraste que le aporta al chocolate (ya que la receta llevaba chocolate amargo) es muy rico y están buenísimas. Esta receta me pareció perfecta para llevar cuando voy de visita porque aguantan muy bien fuera de la nevera.
Nuestros postres no quedaron tan elegantes como los suyos pero estaban riquísimos. Con la práctica seguro que conseguimos que sean igual de bonitos.
jueves, 23 de octubre de 2014
Crepes de verduras con bechamel de calabaza.
Hace algo más de un mes nos trajimos de la huerta de mi tía una calabaza muy bonita que estuvimos reservando para Halloween. Ahora por fin la hemos tallado y ¡ha quedado muy bien!
Pero después de vaciarla nos dimos cuenta que teníamos muchísiiiiiima calabaza para cocinar, hicimos crema de calabaza y salsa de calabaza pero aún seguía sobrando así que decidí probar a hacer una bechamel de calabaza para acompañar una crepes de verduras y quedó muy rica.
Ingredientes (para 2/3 personas):
Para las crepes:
- 1 huevo.
- 80gr de harina.
- 250 ml de leche.
- Sal.
Para el relleno:
- Media cebolla.
- 1 calabacín.
- 4 champiñones.
- 1 cucharada de queso de untar.
- 1 o 2 cucharadas de tomate frito (si es casero mejor).
- Un chorrito de vino blanco.
- Sal.
Para la bechamel:
- Media cebolla.
- 200 gr de calabaza.
- 2 o 3 cucharadas de harina.
- Leche (la iremos incorporando poco a poco).
- Sal.
- Nuez moscada.
Preparación:
Crepes:
1. Ponemos el huevo, la harina, la leche y una pizca de sal en un vaso batidor y batimos. La mezcla resultante tiene que ser bastante líquida.
2. Tapamos la masa y dejamos reposar en la nevera, mínimo una hora.
3. Calentamos una sartén y la engrasamos con mantequilla o aceite de oliva. Llenamos un cazo hasta la mitad con la masa que teníamos y, cuando la sartén esté muy caliente, vertemos y extendemos bien por toda la superficie. Esta primera crepe será de prueba para ver qué cantidades de masa tenemos que usar para conseguir una crepe finita y bien formada.
4. Cuando empecemos a ver que los bordes están tostaditos le damos la vuelta. Si no solemos hacer crepes es mejor ayudarse con una espátula y un tenedor para evitar que se rompan o se queden dobladas.
5. Hacemos todas las crepes, teniendo cuidado de que no se peguen y las vamos apilando en un plato. Es probable que tengamos que engrasar un poco la sartén una o dos veces más ya que la masa que he usado no lleva mantequilla y eso hace que sea más propensa a pegarse.
6. ¡Ya tenemos listas nuestras crepes! Ahora sólo queda ponerles un plato encima y reservarlas hasta que esté todo listo para montar el plato.
Relleno:
1. Picamos la cebolla y la pochamos en una sartén con aceite de oliva.
2. Cuando la cebolla esté doradita añadimos el calabacín y lo salteamos un poco hasta que esté con un color amarillo y se note que está blandito.
3. Ahora es el momento de incorporar el chapiñón y ponerle un poco de sal.
4. Cuando tengamos todo ya pochadito y con un color tostado muy apetecible es el momento de echar un chorrito de vino y dejar de reduzca bien.
5. Este es el último paso. Mezclamos en la sartén de las verduras las dos cucharadas de tomate y el queso de untar (si nos gusta más otro tipo de queso o más queso lo echamos según nuestra preferencia, eso sí, es recomendable usar un queso que se funda bien, como el Gouda, el Cheddar, el Emmental...). Movemos con una cuchara para integrarlo todo.
Bechamel:
1. Picamos muy finitas la cebolla y la calabaza y las ponemos a sofreír en un cazo.
2. Cuando esté la cebolla dorada y la calabaza tan blandita que se deshaga incorporamos la harina y la mezclamos con el sofrito que hemos hecho.
3. Una vez que se ha hecho como una "masa" con la harina, la cebolla y la calabaza vamos añadiendo la leche. Podemos ir corrigiendo la textura de la bechamel añadiendo más leche si la queremos más suelta así que id añadiéndola poco a poco.
4. Echamos sal y nuez moscada con cuidado de no pasarnos, luego tiene que quedar integrada con las crepes y el relleno.
5. ¿Preparados para montar el plato? Sólo queda rellenar las crepes con las verduras que hemos preparado, cerrarlas tipo pañuelo y rociarlas con una buena cucharada de bechamel. A las mías, como toque decorativo, les añadí unas pipas de calabaza machacadas que había secado y tostado en una sartén.
NOTA: Si os sobra alguna crepe, se pueden guardar perfectamente en la nevera un par de días y tomarlas con lo que se os ocurra o... Podéis echarles chocolate, mermelada, azúcar o lo que se os antoje y tomarlas de postre, dulces también están riquísimas. También podéis congelarlas sin rellenar y descongelarlas cuando os apetezcan.
Pero después de vaciarla nos dimos cuenta que teníamos muchísiiiiiima calabaza para cocinar, hicimos crema de calabaza y salsa de calabaza pero aún seguía sobrando así que decidí probar a hacer una bechamel de calabaza para acompañar una crepes de verduras y quedó muy rica.
Ingredientes (para 2/3 personas):
Para las crepes:
- 1 huevo.
- 80gr de harina.
- 250 ml de leche.
- Sal.
Para el relleno:
- Media cebolla.
- 1 calabacín.
- 4 champiñones.
- 1 cucharada de queso de untar.
- 1 o 2 cucharadas de tomate frito (si es casero mejor).
- Un chorrito de vino blanco.
- Sal.
Para la bechamel:
- Media cebolla.
- 200 gr de calabaza.
- 2 o 3 cucharadas de harina.
- Leche (la iremos incorporando poco a poco).
- Sal.
- Nuez moscada.
Preparación:
Crepes:
1. Ponemos el huevo, la harina, la leche y una pizca de sal en un vaso batidor y batimos. La mezcla resultante tiene que ser bastante líquida.
2. Tapamos la masa y dejamos reposar en la nevera, mínimo una hora.
3. Calentamos una sartén y la engrasamos con mantequilla o aceite de oliva. Llenamos un cazo hasta la mitad con la masa que teníamos y, cuando la sartén esté muy caliente, vertemos y extendemos bien por toda la superficie. Esta primera crepe será de prueba para ver qué cantidades de masa tenemos que usar para conseguir una crepe finita y bien formada.
4. Cuando empecemos a ver que los bordes están tostaditos le damos la vuelta. Si no solemos hacer crepes es mejor ayudarse con una espátula y un tenedor para evitar que se rompan o se queden dobladas.
5. Hacemos todas las crepes, teniendo cuidado de que no se peguen y las vamos apilando en un plato. Es probable que tengamos que engrasar un poco la sartén una o dos veces más ya que la masa que he usado no lleva mantequilla y eso hace que sea más propensa a pegarse.
Relleno:
1. Picamos la cebolla y la pochamos en una sartén con aceite de oliva.
2. Cuando la cebolla esté doradita añadimos el calabacín y lo salteamos un poco hasta que esté con un color amarillo y se note que está blandito.
3. Ahora es el momento de incorporar el chapiñón y ponerle un poco de sal.
4. Cuando tengamos todo ya pochadito y con un color tostado muy apetecible es el momento de echar un chorrito de vino y dejar de reduzca bien.
5. Este es el último paso. Mezclamos en la sartén de las verduras las dos cucharadas de tomate y el queso de untar (si nos gusta más otro tipo de queso o más queso lo echamos según nuestra preferencia, eso sí, es recomendable usar un queso que se funda bien, como el Gouda, el Cheddar, el Emmental...). Movemos con una cuchara para integrarlo todo.
Bechamel:
1. Picamos muy finitas la cebolla y la calabaza y las ponemos a sofreír en un cazo.
2. Cuando esté la cebolla dorada y la calabaza tan blandita que se deshaga incorporamos la harina y la mezclamos con el sofrito que hemos hecho.
3. Una vez que se ha hecho como una "masa" con la harina, la cebolla y la calabaza vamos añadiendo la leche. Podemos ir corrigiendo la textura de la bechamel añadiendo más leche si la queremos más suelta así que id añadiéndola poco a poco.
4. Echamos sal y nuez moscada con cuidado de no pasarnos, luego tiene que quedar integrada con las crepes y el relleno.
5. ¿Preparados para montar el plato? Sólo queda rellenar las crepes con las verduras que hemos preparado, cerrarlas tipo pañuelo y rociarlas con una buena cucharada de bechamel. A las mías, como toque decorativo, les añadí unas pipas de calabaza machacadas que había secado y tostado en una sartén.
NOTA: Si os sobra alguna crepe, se pueden guardar perfectamente en la nevera un par de días y tomarlas con lo que se os ocurra o... Podéis echarles chocolate, mermelada, azúcar o lo que se os antoje y tomarlas de postre, dulces también están riquísimas. También podéis congelarlas sin rellenar y descongelarlas cuando os apetezcan.
viernes, 17 de octubre de 2014
Masa de empanadillas
Después de varios meses sin internet... ¡volvemos a la carga! Esta vez con una receta para hacer una masa para empanadillas que queda muy rica en el horno. Llevaba tiempo buscando una masa que no se secara mucho en el horno para hacer empanadillas que no fueran fritas. ¡A ver qué os parece!
Ingredientes:
- 500 gr de harina.
- 9 cucharadas de aceite de oliva.
- Agua fría.
Preparación:
1. En un bol, mezclamos la harina con el aceite y le vamos incorporando el agua poco a poco hasta que sea manejable con las manos.
2. Enharinamos una superficie para trabajar la masa y la amasamos, echando la harina que vayamos necesitando en la superficie, hasta que no se pegue en las manos (la textura debe ser muy parecida a la plastelina). Trabajamos durante unos minutos.
3. Dejamos reposar la masa en la nevera durante una hora, bien envuelta en un trapo o papel transparente.
4. Formamos bolitas intentando que sean todas del mismo tamaño.
5. Con un rodillo, vamos aplastando las bolitas para darles forma de oblea (también podemos formar una capa fina con toda masa y cortarlas con un cortador o un vaso ancho).
6. Vamos apilando las obleas, una sobre otra, utilizando algún separador (yo usé papel albal porque era lo único que tenía pero es mejor utilizar papel de horno).
7. Las rellenamos de lo que más nos guste, el relleno es la parte más divertida porque podemos experimentar como queramos. Yo las rellené de: cremoso de champiñones, calabacín con queso crema y carne con cebolla caramelizada y huevo cocido.
NOTAS:
- Cuando dejemos reposar la masa no debemos esperar que crezca como la masa de pan o de pizza ya que esta receta en concreto no lleva levadura.
- Aunque yo las hice pensando en cocinarlas en el horno también se pueden freír si tenemos prisa.
- Pueden prepararse el día anterior a cocinarlas. En este caso debemos tener cuidado de que toda la oblea quede bien tapada por el separador y, además, es mejor si las metemos en algún recipiente que podamos tapar cuando la metamos en la nevera, sino se secarán los bordes y nos costará más sellarlas.
Ingredientes:
- 500 gr de harina.
- 9 cucharadas de aceite de oliva.
- Agua fría.
Preparación:
1. En un bol, mezclamos la harina con el aceite y le vamos incorporando el agua poco a poco hasta que sea manejable con las manos.
2. Enharinamos una superficie para trabajar la masa y la amasamos, echando la harina que vayamos necesitando en la superficie, hasta que no se pegue en las manos (la textura debe ser muy parecida a la plastelina). Trabajamos durante unos minutos.
3. Dejamos reposar la masa en la nevera durante una hora, bien envuelta en un trapo o papel transparente.
4. Formamos bolitas intentando que sean todas del mismo tamaño.
5. Con un rodillo, vamos aplastando las bolitas para darles forma de oblea (también podemos formar una capa fina con toda masa y cortarlas con un cortador o un vaso ancho).
6. Vamos apilando las obleas, una sobre otra, utilizando algún separador (yo usé papel albal porque era lo único que tenía pero es mejor utilizar papel de horno).
7. Las rellenamos de lo que más nos guste, el relleno es la parte más divertida porque podemos experimentar como queramos. Yo las rellené de: cremoso de champiñones, calabacín con queso crema y carne con cebolla caramelizada y huevo cocido.
NOTAS:
- Cuando dejemos reposar la masa no debemos esperar que crezca como la masa de pan o de pizza ya que esta receta en concreto no lleva levadura.
- Aunque yo las hice pensando en cocinarlas en el horno también se pueden freír si tenemos prisa.
- Pueden prepararse el día anterior a cocinarlas. En este caso debemos tener cuidado de que toda la oblea quede bien tapada por el separador y, además, es mejor si las metemos en algún recipiente que podamos tapar cuando la metamos en la nevera, sino se secarán los bordes y nos costará más sellarlas.
domingo, 29 de junio de 2014
Croquetas veganas de cebolla y zanahoria
Hacía tiempo que quería probar a hacer una receta vegana y como la hermana de mi chico es vegana, aproveché que íbamos a hacerle una visita para probar a hacer unas croquetas. He elegido la leche de soja para sustituir la leche porque tiene un regusto dulzón que creo que combina muy bien con el dulce de la zanahoria y la cebolla salteadas.
Ingredientes:
- Tres zanahorias grandes.
- Una cebolla mediana.
- Aceite de oliva.
- 100 gr de harina.
- Leche de soja.
- Sal.
- Nuez moscada.
Preparación:
1. Cortamos la zanahoria y la cebolla bien picaditas y las salteamos en una sartén con aceite de oliva, añadimos sal al gusto.
2. Una vez que tenemos la cebolla pochada y la zanahoria está blandita lo cambiamos todo a un recipiente en el que podamos batirlo y lo pasamos un poco por la batidora.
3. En una sartén (puede ser la misma de antes o podemos usar otra nueva si lo preferimos), tostamos la harina y luego vamos añadiendo la leche de soja poco a poco removiendo bien para evitar grumos. La bechamel tiene que quedar espesa para que luego se integre bien el puré que hemos hecho antes.
4. Cuando tengamos la bechamel a nuestro gusto incorporamos el puré de zanahoria y cebolla y añadimos nuez moscada y rectificamos de sal si hace falta.
5. Dejamos cocer todo junto mientras removemos durante unos minutos para que quede bien integrado todo y pasamos a una bandeja para enfriarlo.
6. Una vez fría damos forma a las croquetas (yo las hice redondas en este caso) y las rebozamos bien en pan rallado.
7. Freímos en abundante aceite y ¡¡¡listas para comer!!!
A mí me parece que quedaron muy ricas y tienen un sabor dulcecillo muy agradable.
Ingredientes:
- Tres zanahorias grandes.
- Una cebolla mediana.
- Aceite de oliva.
- 100 gr de harina.
- Leche de soja.
- Sal.
- Nuez moscada.
Preparación:
1. Cortamos la zanahoria y la cebolla bien picaditas y las salteamos en una sartén con aceite de oliva, añadimos sal al gusto.
2. Una vez que tenemos la cebolla pochada y la zanahoria está blandita lo cambiamos todo a un recipiente en el que podamos batirlo y lo pasamos un poco por la batidora.
3. En una sartén (puede ser la misma de antes o podemos usar otra nueva si lo preferimos), tostamos la harina y luego vamos añadiendo la leche de soja poco a poco removiendo bien para evitar grumos. La bechamel tiene que quedar espesa para que luego se integre bien el puré que hemos hecho antes.
4. Cuando tengamos la bechamel a nuestro gusto incorporamos el puré de zanahoria y cebolla y añadimos nuez moscada y rectificamos de sal si hace falta.
5. Dejamos cocer todo junto mientras removemos durante unos minutos para que quede bien integrado todo y pasamos a una bandeja para enfriarlo.
6. Una vez fría damos forma a las croquetas (yo las hice redondas en este caso) y las rebozamos bien en pan rallado.
7. Freímos en abundante aceite y ¡¡¡listas para comer!!!
A mí me parece que quedaron muy ricas y tienen un sabor dulcecillo muy agradable.
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