Para hacerlo completamente irresistible, además de ser de repostería, incorporaba a las recetas productos de Comercio Justo y nos explicaron las alternativas y propiedades de diferentes tipos de endulzantes como alternativa al azúcar blanco.
El taller lo organizaba Setem (http://www.setem.org/site/es/federacion), en su sede de Madrid, c/ Gaztambide, 50, y lo impartía Marta de Little Noa (https://www.facebook.com/pages/Little-Noa/392069027568052?fref=ts). En Setem, aparte de comprar productos de Comercio Justo de toda clase también podéis informaros de todos los proyectos y campañas que llevan a cabo.
Durante el taller, que duró unas 3 horas y media, hicimos tres recetas que estaban deliciosas. Marta explica muy bien y da gusto aprender con esa facilidad nuevas técnicas y mezclas.
La primera receta fue una tarta de queso hecha con panela (una variedad de azúcar de caña), la verdad es que la panela le da un toque a la tarta que no podríamos conseguir con ningún otro producto, parecido al caramelo pero menos empalagoso. Estoy deseando hacerla para alguna celebración familiar.
La segunda fue una mousse de capuccino que engancharía incluso a lo menos cafeteros, muy cremosa y suave. Además la idea de presentación, con un poco de nata montada encima, le da el aspecto de un capuccino normal y corriente. Una forma muy elegante de terminar una comida especial.
La última receta fue la que más me sorprendió, hicimos unas trufas de anacardo, coco y chocolate, aunque su realización no era especialmente complicada, nunca había visto la técnica ya que no llevaban leche, ni nata, ni ningún lácteo, sino que utilizamos sirope de ágave, lo que las hace aptas también para veganos. Aunque a mí el coco rallado no me gusta especialmente, la verdad es que el contraste que le aporta al chocolate (ya que la receta llevaba chocolate amargo) es muy rico y están buenísimas. Esta receta me pareció perfecta para llevar cuando voy de visita porque aguantan muy bien fuera de la nevera.
Nuestros postres no quedaron tan elegantes como los suyos pero estaban riquísimos. Con la práctica seguro que conseguimos que sean igual de bonitos.




Yo las he probado, las tres, y están riquísimas... y no es amor de madre ;-)
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